Nos están robando el río y no nos damos cuenta

Conversaciones en la Isla con Cosita Romero y Mariano Martínez

Por Adrián López 

En la tarde del 19 de diciembre estuvimos con Cosita Romero y Mariano Martínez en el Islote Curupí para conversar sobre el río, la gente, la necesidad de encontrarnos con otrxs, ejercitar la memoria y hacer causa común de luchas colectivas.


Cosita Romero junto a Raúl Rocco hicieron una histórica remada en 1996 contra la Represa del Paraná Medio, luego Cosita repitió la travesía en marzo de 2025 junto a Mariano Martínez1 para luchar contra el proyecto de dragado del río que contempla la Hidrovía Paraná-Paraguay y atenta contra el ecosistema. Finalmente conversamos sobre la COP30, un congreso sobre cambio climático que se realizó en Brasil en noviembre de 2025.

AL: ¿Cómo empezó tu vínculo con el río?

CR: Yo nací en un barrio que tenía una laguna y me atrapaba ver las ranas verdes en la totora. Luego a los 6 años nos fuimos a vivir al barrio Macarone, a un paso del río. Siempre miré el río desde la costa de la ciudad de Paraná, donde estaba el Club de Agua y Energía, el Club de Suboficiales de Prefectura, ahí paraban los pescadores y vendían sus peces en la costanera, era todo un verde natural, pastito cortito, se veía la playa, las lanchas que pasaban, la balsa. A los ochos años ya nadaba el río y con un pescador crucé a la isla. Después entré al río con una piragua, y cuando era grande empecé a pescar. No sabía cómo ganarme la vida y un pescador me dijo: “si vos sabes pescar, ponete a pescar”. Así que el río me dio hasta de comer, lo que pescaba lo compartía con mis vecinos, después otros vecinos venían a pescar conmigo y armamos una cooperativa de pescadores. Por eso, ¿cómo no voy a salir a defender el río?.

AL: ¿Cómo te enteraste del proyecto de la Represa del Paraná Medio?

Una noche de 1996 estábamos en la ranchada con 12 o 15 pescadores y escuchamos por radio la noticia de que querían hacer la Represa de Paraná Medio, había una tormenta que no paraba y estábamos comiendo chupín y tortas fritas, era jueves de semana santa. Escuchamos la noticia en la radio y surgió la discusión sobre las consecuencias de la represa, así que ahí dijimos de hacer una protesta en el río, teníamos que dar el mensaje de defender el río desde el río. Al principio todos querían ir, pero terminamos siendo dos, Raúl Rocco y yo. Los demás no podían dejar a sus familias colgadas, y nosotros arrancamos, cosa que no hubiera sido posible si mi compañera Rosa no hubiese trabajado lavando ropa ajena o limpiando casas, así se sostuvo la lucha, gracias a mi compañera de vida que sostuvo la familia, porque fueron 22 días que estuvimos afuera. Y fue un 25 de mayo que decidimos salir río arriba, desde el muro de la represa de Yaciretá.  

AL: A principios del siglo XX muchos anarquistas que eran trabajadores golondrinas usaban los trenes para difundir las ideas libertarias y fortalecer las medidas de fuerza. Lo mismo pasaba con los puertos. Ustedes utilizaron el río para comunicarse y difundir. 

CR: Yo tuve la intuición de eso porque me pareció una manera de llamar la atención. Yo creía que a través de una remada podía abrir esa posibilidad. Y después de lo que te conté de haberme criado en el río, cómo no voy a salir a defenderlo. Así que salimos, llevábamos planillas para juntar firmas y folletería de cualquier cosa, le pedimos a los sindicatos, a los partidos políticos que nos den folletos y salimos porque teníamos que conseguir hablar con la gente y en el medio de la remada nos enteramos que estaba George Bush pescando con Carlos Menem en el mismo río donde nosotros estábamos protestando. Mientras nosotros remábamos, ellos estaban cerrando los acuerdos de la entrega.

Salimos desde Ituzaingó con una sola firma de una locutora que nos firmó la planilla, y desde ahí pasaron tres días que no podíamos juntar una firma, no teníamos apoyo de nadie, y nos mirábamos y decíamos: “¿Cómo hacemos?”. Hasta que un día pasamos por un destacamento de prefectura y el prefecto nos dice: “vayan a Paso de la Patria que hay un periodista que es polémico, pero lo escucha todo el mundo”. Y eso hicimos. Primero pasamos por la Basílica de Itatí, y cuando salíamos para irnos nos busca el prefecto y nos dice que llegó un fax que decía: “Primer Municipio del litoral que se declara en contra de la obra de Paraná Medio. Concejo Deliberante de la ciudad de Paraná”. Y ahí el jefe de prefectura nos dijo “muchachos, esto es importante, lo que están haciendo. Yo estuve en Malvinas y ustedes están defendiendo la soberanía”. Así que llamaron a un camarógrafo que nos filmó un ratito remando y nos dijeron que había una escuela esperando que vayamos a contar lo que estábamos haciendo. Ahí nos dimos cuenta que teníamos que recorrer escuelas y universidades, como en Goya que la Universidad llamó a los medios de comunicación y vinieron enseguida. Eso fue impresionante porque pedíamos permiso y todo el mundo nos abría las puertas. Pero todo sucede con esa nota de ese periodista de Paso de la Patria que era escuchado por todo Corrientes, de hecho, los vecinos de Paso de la Patria saludaban el comienzo del programa con un sapucay cada uno en su casa. Era impresionante. Después fuimos a la capital de Corrientes y nos abrieron las puertas del diario de Romero Félix, y salimos en tapa justo el día que se publicaba la noticia de que el club Huracán de Corrientes había ascendido a primera división. Al lado de la noticia del ascenso de Huracán había un recuadro que decía: “pescadores avanzan en defensa del río Paraná en contra de que se haga una represa”. A partir de ahí se instaló el tema y la gente se enteraba por la radio, íbamos por el río y a 500 metros veíamos que la gente nos saludaba con un trapo blanco desde la costa. Fue impresionante porque nosotros íbamos por el medio del río sin enterarnos de nada y en la radio se hablaba de nosotros. 

AL: Casi 30 años después volviste a hacer esa travesía, esta vez para luchar contra el dragado de la Hidrovía, qué diferencias encontraste entre aquel río y este. 

CR: Te cuento una. Veníamos en el 1996 con Raúl Rocco a 20 km de Goya, pasamos la noche en la isla y yo jamás había visto un cardumen de pacú que iba sobre la costa de la isla, y justo en un punto donde había una correntada que golpeaba la isla y se desviaba hacia adentro del río, entonces los peces esperaban el momento que ese coletazo de corriente aflojara y aprovechar y atropellar y cruzar. Era interminable ese cardumen, y más abajo cada vez más. Era increíble la cantidad de peces que había hace 28 años atrás. Hoy eso no se ve, habrá el 30% de peces de los peces. Ha sido rápido. 

AL: Eso sin represa, ¿y si hubiera habido represa?

CR: Si hubiese habido represa desaparecía la totalidad del sistema fluvial, porque un lago de 300 kilómetros nunca iba a reemplazar lo que es el sistema hoy, porque se simplifica un ambiente muy complejo a un ambiente simple de un lago, donde los primeros años tendrá alimento, pero después se queda sin alimento, sin hojas ni árboles que se mueran, que son la base del alimento del principio de la vida de los peces que se alimentan de la materia vegetal que se descompone. Otra diferencia entre el río que vi en 1996 y el que vi en 2025 es la cantidad de empresas exportadoras de peces, más contaminación, no hay plantas de tratamiento de residuos cloacales alrededor de las ciudades costeras. No estamos tomando dimensión de lo importante que es mantener esta cuenca. Y ahora estamos con este nuevo intento de pérdida de soberanía entregándole el río a EEUU, que con este dragado quieren hacer un aprovechamiento integral del río. Nos están robando el río y no nos damos cuenta.

AL: Y en esta segunda remada, ¿ya había gente esperándolos en la costa?

MM: hubo lugares que sí, en Corrientes, en Barranqueras (Chaco). De Corrientes capital para abajo no tuvimos casi contacto con la gente porque está prohibida la pesca, entonces no había pescadores en ningún lado y el negocio ganadero ganó terreno en esas costas con animales que los llevan a pastar a las islas, así que los pescadores fueron reemplazados por los puesteros que cuidan los animales en las islas. Y los pocos pescadores que andaban eran santafesinos. Cuando salimos de Chaco vimos unos incendios en unas islas y en Goya nos agarró una tormenta y estuvimos dos días en un club que nos prestó un lugar para dormir, pero no hubo ningún tipo de actividad con la comisión directiva. Después en Esquina había habido una tragedia y todo el pueblo estaba consternado, así que hicimos campamento en la isla y seguimos. En ese campamento vimos cosas sorprendentes, a Cosita se le apareció un yacaré, yo vi la migración de una bandada de garzas a las 5 de la mañana que nunca había visto, que se confundía entre el amanecer y la oscuridad, majestuoso fue. Después pasamos por Empedrado (Corrientes), Puerto Piracuacito (Santa Fe), que está a unos 20 km de Florencia, el último pueblo santafesino antes de entrar a la provincia de Chaco, y ahí nos estaban esperando. Hubo una asamblea espectacular con la gente del pueblo y algunos pescadores, pero cuando llegamos a Entre Ríos fue increíble, ya había otra compañerada que se venía a tirar con nosotros y a seguir remando juntos, fuimos engrosando la fila. Los pescadores de La Paz nos fueron a esperar a Curuzú Chalí, y de ahí seguimos. En Santa Elena también, salió una escuela que nos saludaba desde la barranca. Lo mismo en Hernandarias. 

AL: ¿Y cómo es la logística de salir a remar 22 días?

MM: Nosotros un mes antes de hacer toda la movida nos fuimos hasta Asunción para ver de dónde nos íbamos a tirar remando, calculábamos la velocidad del río crecido, sabiendo que si el río estaba estacionado corría más lento. Pero allá nos avivaron, que eran 300 km de frontera con Paraguay y que caía la noche y no quedaba más nada. Ahí reconfiguramos. Nos tiramos de Clorinda, donde el Pilcomayo desemboca en el Paraguay. Después hicimos campamento en Isla del Cerrito, Chaco, donde desemboca el Paraguay en el Paraná, y de ahí salimos varios, había bastantes Kayaks, estaba la gente de “Salvemos al Paraná”, pescadores de Chaco que nos acompañaron hasta Corrientes. De camino fuimos viendo los puertos abandonados, como el de Barranquera, rodeado de pobreza.


Nos fuimos enterando de donde estaban las dragas, de cómo el Estado nacional había manejado los puertos por más de 100 años y desde 1995 empezó a quedar todo abandonado. Antes, todo lo manejaba el IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio) que controlaba el comercio exterior desde el Estado, entonces como los puertos eran de gestión pública y estatal, era el Estado nacional el que gestionaba el comercio exterior. La dictadura modificó el texto y a lo “público y estatal” le agregó “lo privado” y empezaba el desguace que se profundizó en el 92 con el vaciamiento y la privatización de los puertos.


Así se empezó a generar el conglomerado industrial en las afueras de Rosario, San Lorenzo, San Martín, que lo vimos ahora y es una gran ciudad, desde la boca de Coronda para abajo, toda la barranca santafesina son cerealeras, termoeléctricas, papeleras y más cerealeras. Cuando llegamos a San Lorenzo parecía que estábamos en la 5 esquinas de Paraná, barcos por todos lados, el aire súper contaminado. Ahí nos quedamos un día y recorrimos, fuimos hasta punta del Quebracho que es el lugar que conmemora la última batalla de la Guerra del Paraná, de la que no se habla, sólo se habla de la Vuelta de Obligado. Hay una canción de Zitarrosa que dice “90 buques mercantes, 20 de guerra. Vienen topando arriba las aguas nuestras. Angostura del quebracho, de aquí no pasan”. 

AL: Después de la última remada estuvieron en Belén, en el norte de Brasil, participando del COP30.

CR: El COP30 es un congreso que organiza la ONU anualmente, en el que lógicamente no tuvieron lugar los pueblos originarios, entonces se hicieron varios encuentros paralelos. En esos encuentros participamos nosotros. Fue de repente, que Martita Arriola dijo: “vamos que tenemos que estar allá”. Nos costó resolver el tema del dinero, pero fuimos, y pudimos debatir sobre pueblos originarios y sobre la cuenca del Paraná y el Paraguay, sobre el Mato Grosso. Cada uno tuvo la oportunidad de contar lo que sucede en la cuenca, y a nosotros nos tocó hablar de nuestros problemas, aunque los problemas son similares, porque eso de que meten hacienda en las islas, sucede también en el Mato Grosso y en el Amazonas. Esos territorios que el modelo gana, no se recuperan más. Encontramos mucha similitud en el problema de las comunidades originarias y de los pescadores. Si las comunidades no están atentas suceden esas prohibiciones, no te dejan trabajar, el lugar queda sin gente y los humedales terminan siendo propiedad de los ricos, para la producción de ganadería, no importa si hablamos del río Paraná, del Orinoco, del Amazonas, del Paraguay o del Uruguay, la problemática es la misma. Y si te vas al sur te encontrás con otros problemas, pero que son comunes.


Lo importante es que en estos Congresos uno obtiene la información y conoce comunidades que se tuvieron que trasladar 150 km para vivir porque con los incendios del Amazonas no les quedó nada, así le ganaron los territorios, se los prendieron fuego, y el fuego no dejó lugar en el bosque para conseguir agua ni alimento. Ahí uno aprende, uno creía que las comunidades originarias estaban incomunicadas dentro del Amazonas y no lo están, todos andaban con sus teléfonos celulares, las comunidades tienen camionetas, no están incomunicadas, aunque estén en la selva. Fue muchísima gente que llegó también a través del río en lancha. Y ahí estuvimos nosotros, y si bien Argentina no participó, el que estuvo dando una charla sobre medio ambiente fue el juez Lorenzetti, y nosotros nos cruzamos con él. Fuimos a interpelarlo y le entregamos un petitorio en el que decía que nosotros no queremos privatización del río, pero no lo quiso agarrar, nos dijo que ante la judicialización del conflicto él tenía que intervenir y que si agarraba el petitorio podía infringir la ley, así que con esa maniobra nos esquivó, porque según él lo queríamos corromper.


1 En esta segunda travesía, además de Cosita y Mariano, estuvieron Marta Arriola, Nelson Yapura y Fran Paredes. Elias Segura, Matías Postai y Luciano Salomone los acompañaron en kayak y también participó la canoa de “Salvemos a Paraná” con Luciano Orellano, Javier Nuñez y Arian Montiel. Mientras tanto los acompañaba por tierra Luis Peresutti.