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La Hidrovía Paraná-Paraguay: entre lo social y lo natural

Ambiente

Por Milena Ceccato, Sofía Quaglia y Milena Frank | Como litoraleñas, desde gurisas nos acostumbramos a ver un paisaje. Un paisaje que se nos hace habitual sin dejar de ser inmenso. Que se nos hace cotidiano sin dejar de demostrar su fuerza. Como escenario poético, como recurso económico, como oportunidad de encuentro, como momento de vida en relación. En esas aguas de la denominación se hace presente el Río Paraná, un río que hace a la vía navegables más importante de América del Sur: la Hidrovía Paraná-Paraguay. ¿Qué es lo que se juega en ese territorio social ante la crisis del sistema capitalista? En este número de la Revista BaRRiletEs, te proponemos acompañarnos en este viaje. Las preguntas nos propulsan, la iniciativa de la construcción de un mundo distinto es nuestro motor.

Habitar una tensión implica caracterizar las fuerzas que se enfrentan, atar cabos para desatar nudos, atender al movimiento de la red de vínculos que se pone en juego… y, más que nada, entendernos parte y hacedoras de esas relaciones. En esta realidad de la que somos protagonistas, cada día parece emerger un «nuevo» conflicto. Tal vez, sea necesario para definir cuál es ese problema que nos encuentra y nos tensiona, ampliar la mirada y ver el panorama general.

En el litoral nos toca vivir entre ríos. En nuestro mapa más próximo le decimos Río Paraná, Río Uruguay. Río, río en el que nacen y mueren brazos de agua dulce. Se separan, se bifurcan, se vuelven a juntar. Vida y muerte. Movimiento. Esas masas de agua delimitan también islas, islotes, bancos de arena: espacios donde se da nuestra existencia, donde los seres humanos creamos nuestra sociabilidad, espacios donde reproducimos con trabajo nuestras condiciones de vida.

Podemos decir que es el trabajo humano y social el que ha ido modificando la naturaleza. A lo largo de la historia, las diferentes formas de organización social han adaptado los recursos naturales y, en muchas ocasiones, los han domesticado para su explotación. Y, desde que el capitalismo es el sistema de relaciones hegemónico, dicha explotación se ha acrecentado y sirve al enriquecimiento de diferentes grupos sociales.

Nuestros ríos son parte de la llamada Hidrovía Paraná-Paraguay: una forma de conceptualizar un recurso económico, una vía navegable de circulación, un espacio habitable, un lugar recreativo. Creemos que esta se constituye como un punto clave para pensar la construcción de nuestra soberanía como pueblo. Y por esa misma razón está siendo disputada: es un territorio de guerra para las diferentes fuerzas que luchan por instaurar sus proyectos hegemónicos. ¿Nos animamos a trazar un recorrido de enfrentamientos?.

Un poco de historia

Hacia 1845, el cauce del Río Paraná ya era considerado una importante vía para el comercio naval. La injerencia extranjera de Francia e Inglaterra, países históricamente enemigos que debutaban como aliados en nuestro territorio, pretendía pacificar las relaciones entre Buenos Aires la hermana Montevideo. Pero debajo de las buenas intenciones se escondía una motivación estructural de las potencias: la libre circulación de los ríos y el libre comercio con las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes.

El acontecimiento -que hoy conmemoramos como Día de la Soberanía Nacional- tuvo lugar el 20 de noviembre de 1845, en el combate de la Vuelta de Obligado. En el mismo se dio un enfrentamiento bélico por el control de las vías navegables de nuestra nación en formación entre tropas anglofranceses y argentinos. Si bien tras la batalla y los posteriores Tratados con Inglaterra (1847) y con Francia (1850) -firmados por Juan Manuel de Rosas- se estableció la soberanía de este territorio por parte de la Confederación Argentina, más tarde quedó registrada en la Constitución Nacional (1853) la determinación de la libre navegación. Se permitió así la libre circulación de capitales extranjeros exceptuados del pago de impuestos, lo que nos hace pensar en los proyectos en pugna y en la determinació del pueblo respecto a este enclave estratégico. También aquí vale preguntarnos: ¿elegimos las batallas que queremos dar? ¿O somos siempre los pueblos los que ponemos el cuerpo en disputas en las que otros se llevarán nuestras riquezas?

Ubicándonos ahora en la historia reciente, durante la década del ’90 se sucedieron diferentes instancias de negociación sobre la administración y gestión de la Hidrovía Paraná-Paraguay, hasta ser concesionado su mantenimiento a una empresa de origen belga y holandés. Desde entonces, Argentina viene subsidiando a dicho grupo económico, consecuencia del acuerdo firmado por el entonces presidente Carlos Menem. Esta política significó la privatización de las tareas de dragado y balizamiento, tareas de carácter estatal hasta esa década.

Geográficamente, esta vía fluvial recoge el agua de los ríos Paraguay, Paranpa y algunos de sus afluentes. Es un sistema hidráulico que conecta Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay, un canal navegable que posibilita que barcazas de gran calado (por ende, grandes volúmenes de carga) puedan transitar y distribuir bienes y servicios los 365 días del año.

Asociación Civil Barriletes | mapa bermejo web
Esta imagen pertenece al Parlamento del MERCOSUR
seccomunicacion@parlamentomercosur.org

En este sentido, la Hidrovía es un proyecto de integración económico, político y social que vincula a los países de la Cuencia del Plata. Estamos hablando de un territorio con una superficie total de alrededor de 1,75 millones de km2 y una población de aproximadamente 17 millones de personas.

Recorrer por la historia de los enfrentamientos y negociaciones en torno a la Hidrovía, hurgar en la complejidad de los entramados sociales y las relaciones entre los grandes bloques de poder en América del Sur, nos acerca a la pregunta por qué es y cómo construimos soberanía. En este sentido, los pueblos aparecemos tensionados entre una idea de soberanía como la defensa por el dominio de un territorio (la mayoría de las veces ligado a lo geográfico) y el ejercicio de las «libertades» que nos brinda ser parte del mercado.

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Esta imagen pertenece a Revista Hamartia. ISSN 2314-3711 Organismo responsable: Asociación Civil Hamártires por la Cultura 
La Hidrovía, un campo de batalla

En las Conversaciones fluviales publicadas este año (2020) en la revista 170 escalones de Paraná, nos encontramos con algunas estampas de vida costera. Dominga Ayala, Luis «Cosita» Romero, Carlos «Caluncho» Cardenia, entre otrxs. En algunas de esas entrevistas, hay una pregunta común que va y vuelve: ¿cómo ven ahora el paisaje fluvial y los barrios costeros? Las respuestas cargan un aire de tristeza y nostalgia. Dominga Ayala recuerda, por ejemplo, la época en que por el ríos navegaban barcos con pasajeros, hasta que dejaron de circular por la construcción del túnel, falta de dragado y el deterioro de los muelles. Carlos Cardenia, por su parte, cuenta que «desde mediados de los ochenta se empezó a desmontar y desmontar, y el agua va cavando. Antes todo tenía monte, que absorbía el agua; en cambio ahora no tiene retención y va ensanchando el curso. Cuando hay creciente, tapa todo. Los montes están desapareciendo, ya no se ven animalitos. Otrora había todo tipo de bichos: nutrias, liebres, carpinchos… no quedó nada. (…) Peces tampoco quedan. ¡Había cada surubí! Ahora son todos chiquitos, no los dejan criar. Explotan mucho a la naturaleza».

Esta última expresión de Caluncho nos resuena. Los cuestionamientos por las consecuencias de la explotación de recursos naturales, en verdad, vienen resonando hace años en todo el mundo: la pregunta por nuestro lugar como especie, las acciones que podemos emprender para transformarlo.

Cuando pensamos en la explotación de la Hidrovía Paraná-Paraguay, señalamos en un principio los intereses globales que históricamente juegan la partida por el control de los puertos privados, de cuánto o qué se carga en los barcos. El control de sostener miles de puestos de trabajo enmascarando ganancias de miles de millones de dólares y el control absoluto de la economía de un país sometido a ser proveedor de materias primas por designio de una -no elegida- división internacional del trabajo. Tenemos que dimensionar, además, que se trata de un territorio extenso, que nos implica no sólo como argentinxs, sino también en diálogo con nuestros países vecinos. Y finalmente, que la Hidrovía implica una riqueza social, no sólo es un recurso a explotar: el río constituye identidades, aloja infinidades de especies, genera encuentros, nos moviliza, da vida.

Razmig Keucheyan, sociólogo francés, nos permite enmarcar esta reflexión en conjunto con otras problemáticas globales vinculadas a la economía capitalista y la explotación de la naturaleza. En su libro llamado La naturaleza es un campo de batalla (2016) analiza diferentes problemáticas vinculadas al capitalismo y el cambio climático. Keucheyan analiza el accionar del sistema capitalista en relación con la naturaleza desde el surgimiento de los seguros en la navegación (y su progresivo perfeccionamiento para arribar a los seguros de riesgos tal cual los conocemos) hasta la avanzada imperialista sobre el Ártico, demostrando que lo que pensamos como un suceso singular o un proceso «natural», debe ser interrogado, historizado, analizado. De aquí el título de su libro, que traemos para interrogar también lo que se nos presenta como una guerra continua y difusa por el control y dominio de la Hidrovía.

La batalla se da por diferentes y diversificados mecanismos. Además de los emplazamientos militares, con grandes despliegues de soldados e infraestructura, como es el caso de la base militar estadounidense en territorio paraguayo (bajo el estatus de Centro de Operaciones de Emergencias [COE]), se ejercitan una serie de movimientos y operaciones que agrietan el tejido social, crean condiciones de desestabilización, decadencia y precarización de las poblaciones. En este sentido, también es una guerra difusa, reptante, que se va deslizando por la superficie, corroyendo todo.

Prueba de esta dinámica es la falta de libertad de expresión, el control privado der los recursos naturales de los pueblos que se emplazan a la vera de la hidrovía, la geo-vigilancia, la explotación de la naturaleza, el desarrollo de grandes ingraestructuras que atentan contra la biodiversidad del ecosistema, el narcotráfico, la desestabilización financiera, etc.

El sistema de relación social emperante juega a la confusión, a la distracción, avasalla y suelta una fuerza durísima contra el pueblo que, en el mejor de los casos, se predispone a resistir.

¿Qué está en juego?

En la actualidad estamos viviendo una situación de profunda crisis del capital. Los niveles desorbitantes de acumulación que genera el capitalismo ponen en jaque todas las instituciones y los sistemas de representación que conocemos. Además, y en consecuencia, se está generando una devastación de los recursos naturales, una liquidación de los salarios y las fuentes de empleo y una devaluación de todos los activos nacionales. Sin embargo, y aún asumiendo esta crisis, la dominación llega a imponerse de tal modo que se vuelve casi invisible a nuestros ojos, institucionalizándose en leyes y reglas. Es decir, se nos naturaliza y opera a nivel de nuestras conciencias. De esta manera seguimos sujetos, contenidos, atrapados y conducidos en ese mismo y único marco posible. Vemos unidades, cosas, donde deberíamos ver relaciones. En estos meses, el río Paraná fue tornándose noticia por su histórica bajante que ya lleva 0,80m y que, según se estima, implicará una pérdida de USD 244 millones al sector agroindustrial de nuestro país. El Instituto Nacional del Agua (INA) señaló en un informe que la bajante no tiene correlato contemporáneo y solo se registraron valores similares durante mayo hace más de 130 años. La investigación y análisis de la mayor parte de la cobertura mediática respecto del tema apunta a una única dimensión: la económica. Esta información no es menor, pero tampoco debiera ser la única arista del problema.

Algunos datos nos pueden ayudar a componer el análisis de la situación. El sector agroindustrial -instalado en la zona del Gran Rosario- concentra el 80% de la capacidad teórica diaria de procesamiento de soja y girasol que tiene Argentina. Estamos hablando de una zona de 70km de extensión que concentra puertos, fábricas, playas de camiones, molino harinero, ferrocarril y una extensa red vial. «Desde estas terminales portuarias se despacharon el año pasado el 67% de los granos, el 96 de las harinas y el 93 de los aceites vegetales que exportó el país en el primer cuatrimestre de 2020»1

Es el mayor complejo de estas características a nivel global, concentrando y centralizando toda la cadena productiva en una misma zona geográfica. Otro dato de importancia es que, en 2019, tres exportadoras (Cargill, COFCO y ADM) concentraron el 50% del total de toneladas exportadas, a la vez que diez firmas concentraron el 90% del volumen exportado.

Las principales mercaderías que se transportaron por la Hidrovía son minerales, combustibles y productos agrícolas. La soja en sus diferentes formas (grano, en aceite, biodiesel, harina) es uno de los productos más importantes junto a otras oleaginosas. Esto nos dice algo acerca del modelo productivo global y, especialmente, del rol que juega la región latinoamericana en la producción de materias primas. El perfil exportador de la región se debe a que el 75% del comercio mundial de aceite y de harina de soja es de origen sudamericano.

El movimiento de cargas a través de la Hidrovía Paraná-Paraguay, en su tramo Corumbá-Océano Atlántico, también es otra de las ganancias productivas generada en esta ruta. Por allí circula una cifra que equivale a casi la cuarta parte del total del transporte anual de cargas de Argentina, sumando el traslado por camión, ferroviario, aéreo y las cargas de la Hidrovía al norte del Gran Rosario. Vale aclarar que prácticamente el 100% de los buques graneleros circulantes son extranjeros. Esta dinámica ruta implica también la movilización de más de 600 mil automóviles y un importante empuje a la industria turística.

En cuanto a la industria gasífera, por el Río Paraná hasta Escobar ingresan el 60% de los buques metaneros que llegan a Argentina con Gas Natural Licuado en adquisiciones (importaciones) que realiza ENARSA2: 41 buques sobre 68.

Sobre la producción acuícola y pesquera en aguas continentales3, la Cuenca del Plata reviste la mayor importancia en la pesca artesanal. Abarca zonas de 12 provincias y más de 4000 km de cauces, incluyendo sólo los grandes ríos. Más del 90% de la producción pesquera continental del país proviene de las pesquerías de esta cuenca. Los volúmenes totales de extracción anual en la región de la Cuenca del Plata se estiman en 40.000 toneladas.

Si nos entendemos como parte de un sistema productivo es porque participamos de entramados de relaciones sociales que sostienen eso que llamamos «la economía». Para qué producimos y cómo producimos son preguntas que tienen un basamento social y humano. Las cifras productivas que citamos en esta nota dan cuenta del trabajo pasado pero también del trabajo presente, de la fuerza humana con la cual vamos moviendo las piezas en el tablero de juego. Trabajadoras y trabajadores nos materializamos como parte de la riqueza social del territorio fluvial. Nada más ni nada menos: fuerza en juego.

  1. Datos extraídos de: https://www.infobae.com/economia/2020/05/13/por-la-bajante-del-rio-parana-dragas-tuvieron-que-abrir-el-paso-para-permitir-la-navegacion-en-plena-epoca-de-cosecha/
  2. Energía Argentina S.A.; actualmente IEASA (Integración Energética Argentina S.A)
  3. Cuerpos de agua dulce permanentes que se encuentran sobre o debajo de la superficie de la Tierra alejados de las zonas costeras (excepto por las desembocaduras de los ríos y otras corrientes de agua)
Asociación Civil Barriletes | infografiahidrovia

Horizontes

La soberanía no puede pensarse mirando solamente a un pasado «que fue mejor», un pasado que a veces pesa y dificulta las capacidades creativas para construir el futuro. De lo que se trata es de poder superar esta forma de organización social que se nos impone, pero que no puede ni debe devolverle la naturaleza a las cosas. Siendo así, estaríamos olvidando que la dialéctica es una relación. La soberanía no es otra cosa que el pueblo organizado, en lucha. En este sentido, nos urge construir ese futuro en nuestras acciones cotidianas, politizando cada espacio que habitamos en virtud de hilvanar lo que parecen ser problemas disociados. Es necesaria una reeducación estratégica de nuestra mirada como sujetos y organizaciones políticas, una mirada que impida fragmentar la lucha cual nicho de mercado. Esta tarea nos implica también dudar, repreguntar y desconfiar de los sentidos comunes que, en el mejor de los casos, nos aportan una perspectiva estática y disociada de los procesos que nacen de nosotrxs como sistema social.

La autodeterminación y soberanía del pueblo depende inevitablemente de nosotrxs: la visión de mundo que tenemos, que no es otra cosa que a dónde queremos llegar: nuestro horizonte y lo que hacemos diariamente.

Con esta nota, quisimos abrir un diálogo. Intentar corrernos de los lugares comunes, no informar tanto sobre cuál es el nivel río al día de la fecha o qué costo económico implica esta bajante histórica. No porque no nos resulte importante esa información, sino porque aprovechamos la potencia de un medio comunitario para pensar la comunicación desde otro lugar. Para hacernos preguntas que nos atraviesen como nos atraviesa el río en el Litoral. Para ampliar la mirada y empezar a hurgar en la dimensión social, histórica, simbólica de este territorio fluvial en disputa. Y para preguntarnos, ¿qué nos hace falta para, al menos, ponerle límites a los mecanismos que se ejercitan para la reproducción de determinadas condiciones que nos imposibilitan pensar y habitar otra forma de organización social? ¿Cuáles son las tareas de quienes vivimos en relación a la Hidrovía, entendiendo todo aquello que se produce, circula y se realiza en este entramado social-natural?. Aquí es cuando empezamos a ver que la guerra, en realidad, sigue su curso y está más vigente que nunca.

Asociación Civil Barriletes | SM rio parana bajante 10042020
Esta imagen pertenece a Sin Mordaza.
Multimedio Independiente de la Provincia de Santa Fe.

Lecturas en discusión:
Instituto Nacional del Agua https://www.ina.gov.ar/alerta/
«Por la bajante del Río Paraná dragas se tuvieron que abrir paso para permitir la navegación en plena época de cosecha» https://tinyurl.com/y87r8d7q
GIORDA, Fraco y RUSSO, Pablo. Conversaciones fluviales en Revista 170 Escalones https://www.170escalones.com/category/entrevistas/
QUAGLIA, Sofía; CHIALVA, Mariano y CECCATO, Milena. «La fuerza del río: La Hidrovía Paraná-Paraguay en la mira» http://redcomsur.org/sitio/la-fuerza-del-rio-la-hidrovia-parana-paraguay-en-la-mira/

Asociación Civil Barriletes | Tapa junio 2020

Esta nota apareció en Revista BaRRiletes N° 225 [Junio 2020]

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