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¿Dónde está Tehuel?

Géneros, Notas de tapa

Por Kaia Edling |

En 11 de marzo en la localidad de San Vicente provincia de Buenos Aires, Tehuel de la Torre, un joven trans de 22 años, salió de su casa rumbo a una entrevista de trabajao y nunca volvió. A su novia y a su familia les dijo que iría hasta Alejandro Korn a la casa de un tal Luis Alberto Ramos, a una suerte de entrevista para hacerse de una changa. Ramos, por lo que contó después la novia de Tehuel, le había ofrecido laburar como mozo.
Los datos de geolocalización del teléfono de Tehuel dicen que llegó a las 19 a la casa de Ramos y que desde las 19.45 de ese día hasta las 0.30 del día siguiente su celular emitió señales en la zona del cuentro. Días después en la misma viviendo donde fue citado se hallaron restos de un teléfono incendiado y una campera perteneciente a Tehuel.
A la detención de Ramos el 23 de marzo, le siguió cinco días después la de Oscar Alfredo Montes, un chatarrero amigo del primero, que dio falso testimonio al declarar desconocer a Tehuel. Confesión que fue refutada al encontrarse en el teléfono de Ramos una foto en la que se lo ve a Tehuel acompañado de los dos detenidos y,

hasta la fecha, únicos imputados por la causa que investiga su desaparición.
En el momento en que esta nota se escribe, Ramos y Montes están detenidos y se abstienen de declarar. Se amparan ante el derecho constitucional que establece que nadie puede ser obligado a declarar en contra de sí. Y aunque dé bronca y duela, esta es una garantía con la que contamos prácticamente todas las personas del mundo. Los detenidos pueden negarse a hablar, se supone que es deber y obligación del Estado y la Justicia investigar, buscar y reunir pruebas para que avance un proceso judicial y, aún más importante, dar con el paradero de Tehuel. Pero ¿qué pasa cuando la persona que falta no se ajusta a las normas de presentación de la víctima modelo? ¿Los procesos y los recursos se destinan y se mueven con la misma celeridad? Son preguntas que las autoridades evaden responder con honestidad… y también una realidad cruel y nefasta que parece no generarles mucha inquietud.
Mientras tanto el reloj no se detiene, los días pasan, la información se diluye, la causa no avanza. Tehuel nos sigue faltando y ya van más de dos meses.

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Esta fotografía pertenece a Martina Perosa

A raíz e la desaparición de Tehuel, en Paraná un grupo de varones trans comenzaron a reunirse para llevar adelante sus propias intervenciones y movidas de visibilización de la búsqueda. En un contexto en donde los multimedios siguen corriendo detrás de la agenda de los mercados y los poderes dominantes, de los likes y la noticia rápida, banal y amarillista, el encuentro personal y la organización colectiva se vuelven fundamentales y urgentes.


«Nos comenzamos a reunir como respuesta a la desaparición de Tehuel, pero no pedimos solamente que lo encuentren con vida, sino que se trabaje en todo lo que llevó a que esto pase. Queremos una ley nacional de cupo trava trans, la implementación del decreto presidencial N°721/20 que nos da lugar dentro del sistema público y también se entienda la importancia de la Educación Sexual Integral (ESI) con perspectiva de género y se aplique en las escuelas, porque creemos que son las herramientas con las que tenemos que contar para que esto no nos siga pasando», comentaba Lauti del Fabro en conversación con la Radio Comunitaria Barriletes, una mañana en la que charlábamos sobre el surgimiento del grupo de transmasculinidades en Paraná.

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Ailén de la Torre junto a Michelle Leyes, la novia de Tehuel.
Fotografía de Nacho Yuchark para lavaca.org

El caso de Tehuel señala otra de esas grandes rupturas que duelen: la insistencia de una hegemonía al interior de las organizaciones de derechos humanos y en los feminismos; una especie de jerarquía poco empática que persiste y no contempla con igualdad de valoración las vidas disidentes. Al menos es lo que los pibes que integran el grupo de transmasculinades repiten con pesar. «No nos sentimos acompañados y es desesperante, nosotros siempre estamos y es muy feo darse cuenta que no contamos con su apoyo. Nos hace sentir como si nuestras vidas no les importaran, que da lo mismo que estemos o no», decía Lauti en esa misma conversación, que sucedía a más de un mes y medio de la desaparición de Tehuel.

«Creo que hay muy poco compromiso, acompañamiento y responsabilidad frente a la visibilización y la búsqueda de Tehuel, son muy pocas las organizaciones que se acercaron, se sumaron y nos ofrecieron su apoyo. Nosotros también somos parte de estos movimientos, existimos en ellos y es increíble cómo se nos deja de lado. Desaparece uno de nosotros y todo sigue igual (…) bueno, Tehuel no desapareció, lo desaparecieron»; opinaba y decía al aire de Radio Barriletes Tahiel Manavella, un integrante más del grupo de varones trans, el pasado 11 de mayo al cumplirse dos meses de la desaparición de Tehuel.

Tehuel, como la mayoría de las personas trans en Argentina, no cuentan con las mismas oportunidades que las personas cis1, y esto significa que ante los derechos más básicos e indiscutibles (como el acceso a la educación, a la salud, a una vivienda digna, a una alimentación sana o a un trabajo), las personas trans parecen no tener la misma categoría, parecen no ser alcanzadas por la igualdad de derechos; como si les faltara cinco pal peso o una especie de alento que sitúe sus vidas a la altura de cualquier otra.

1  “Cis” es un anglicismo que hace referencia a aquéllas personas que se sienten identificadas con el género que se les asignó al nacer, en oposición a las personas “trans”, que no se sienten identificadas y construyen su propia identidad de género. 

«El problema tiene que ver con un Estado machista, patriarcal y capitalista»

Tehuel salió de su casa rumbo a la de un tipo que conoció hace un tiempo y a quien le confió la situación de precariedad por la que él y su familia pasaban: el flagelo de ser pobre, que falte el trabajo, la peregrinación de la familia numerosa que a diario tiene que apelar a la creatividad y a la astucia para sostenerse. Quizás hablaron del clima o de la pandemia, a lo mejor le contó que vive con su viejo, su vieja y sus hermanes, que está enamorado y que sueña con formar una familia con su novia y su hijo, pero esa parte no la sabemos, él no está, no puede confirmarlo.     

El hecho de que Tehuel tenga una familia que lo quiere y que lo busca es importantísimo, ya que buena parte de las personas trans y travestis son expulsadas de sus casas, luego de atravesar una vida de negación y castigo por su orientación sexual e identidad de género; lo que agrega otro factor más a la suma de invisibilizaciones.
La urgencia de políticas básicas es evidente y la precariedad con la que se aplican las existentes hace que frente a otra desaparición, el colectivo trava trans reaccione y le reclame al Estado y a la Justicia que pongan en su agenda y en su balanza, respectivamente y como corresponda, las necesidades que tantas veces han expresado, reclamos puntuales que son la faena de décadas de militancia, el producto del debate constante al interior de sus organizaciones. 

Sobre el decreto presidencial N° 721/20 (publicado el 3 de septiembre del 2020 en el Boletín Oficial de la República Argentina), que establece que el sector público deberá contar con un 1 porciento de representación trans, travesti y transgénero, se expresó en conversación con nuestra radio Keili González, militante y activista travesti, referenta de Libre Diversidad perteneciente al Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST): 
«La desaparición de Tehuel tiene que ver con la coyuntura estructural y la falta de políticas públicas transversales, que nos permitan a las diversidades tener vidas vivibles. Quiero decir: acceso al trabajo, a una vivienda digna, a la salud y a la educación, a la recreación y esparcimiento. Los programas de asistencia son insuficientes, el decreto nacional no se cumple y en las ciudades y provincias que adhirieron el programa ha sido completamente vaciado y recortado. Hoy no vemos que esos derechos se nos estén garantizando».

Keili cree que la discusión tiene que ser radical y de base. 
«No hay una iniciativa real, piensan las políticas en los términos de la compasión. El movimiento trava trans viene atravesado por una violencia sistemática y no lo toman con la convicción segura de decir ‘hay que garantizar los derechos de la comunidad’. La exclusión es transversal y estructural.  El problema tiene que ver con un Estado machista, patriarcal y capitalista».

La causa de Tehuel desnuda una lógica política, mediática y social perversa. Una investigación y un proceso judicial lento, demorado, a destiempo, que tiene fiaca, que no da respuestas. Siguen pasando los días, al cierre de esta nota Tehuel no está en su casa, ni en la de su novia, ni en la de un amigue, Tehuel está desaparecido y no hay noticias al respecto. ¡Noticias!, esa palabra… La última vez que la búsqueda de Tehuel le importó a los principales medios fue el 11 de mayo, cuando se cumplieron dos meses de su desaparición. Algo así como noticiar el recuerdo de una efeméride o un aniversario del horror. Sin mucho compromiso,el multimedio de la comunicación sigue vendiendo información, continúa su programa político, su modelo político. Da voz según sus intereses y con la misma varita mágica silencia lo que no le suma a su prestigioso discurso de desgastada objetividad. 

Voz: Romina Marichal / Ed. de audio: Joaquín Pérez Campos / Ed. de video: Stefanía de la Fuente

Mientras tanto el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires sigue ofreciendo una recompensa para quien pueda aportar información sobre el paradero de Tehuel de la Torre, pero su imágen, su foto, su cara, no aparece en los portales informativos, están jerarquizando la información y hablando de que Tinelli hizo una clande2 en la tele y ¡encima! no se puso el barbijo.
Hablar de la desaparición de Tehuel, tal como hemos expresado a lo largo de esta nota, es poner en jaque muchas cuestiones que incomodan a la sensibilidad del discurso hegemónico. A su parada, a su pose.

2   Cuando decimos clande nos referimos a las “fiestas clandestinas” que tanto se suelen asociar a la juventud, achacándoles de irresponsables por no cumplir con las medidas sanitarias y protocolos de cuidado; cuando Tinelli, cuyo programa cuenta con uno de los mayores rating a nivel nacional, regresó a la Televisión sin usar barbijo, ni él ni el resto de las cientos de personas que formaron parte del elenco de inauguración.

Los distintos colectivos trava trans de todo el país reclaman por la protección integral de sus vidas. Gritan su urgencia: acabar con el precario esqueleto legal que contempla sus singularidades. Reclaman que se cumpla el decreto presidencial N° 721/20, que es una de las pocas herramientas -en materia de derecho- con las que cuentan y que casi después de diez meses de existencia, prácticamente no ha tenido ninguna aplicación, no se ven ni se sienten avances. Piden una ley nacional de cupo trava trans que no solo reconozca en el texto sus condiciones de vida, sino que sea una ley consecuente y que se cumpla, con verdadera voluntad política y convicción de generar un salto hacia la mejora. También, y no menos importante, señalan la necesidad de una educación sexual integral con perspectiva de género, sin límites ni fronteras,para que se entienda y revalorice a la ESI como una herramienta de transformación, herramienta que nos hace más libre, que no educa a través del prejuicio y la segregación, que nos deja ser y que no nos impone un modelito ajeno y prefabricado. 

Necesitamos que Tehuel aparezca, que vuelva a su casa, a su vida, pero para que esto pase son muchas las cosas que deben cambiar y tenemos que ser muchxs más en la calle en un reclamo constante por el derecho a la vida, al trabajo, al goce, al sueño. En un grito unificado, en una pancarta viviente:

¿Dónde está Tehuel? ¿Y por qué desaparece?

Asociación Civil Barriletes | Tapa Barriletes Junio 2021

Esta nota apareció en Revista BaRRiletes N° 237 [Junio 2021]

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