Contra la monopolización de la comunicación: actualidad de los medios comunitarios e independientes argentinos

A diferencia de las notas de tapa de siempre, para este mes convocamos a diferentes personas amigas y cercanas a esta revista barriletera para intentar esbozar, entre voces provenientes de espacios de trabajo distintos, un panorama actual de la situación de los medios comunitarios, cooperativos e independientes de nuestro país. 

Quisimos comenzar la nota con una entrevista que hizo Verónica Nardin a Rubén Bitz, editor y creador de la revista de humor gráfico Panza Verde. Rubén Bitz vive en Concordia y entre otras cosas, edita una publicación que se produce en forma independiente y se ubica como la revista de humor político litoraleño, con su “Mate recreativo” y viñetas editorializadas para pensar la realidad. Una revista que ha cruzado fronteras, pero que en nuestro país no encuentra apoyo ni reconocimiento. Panza Verde no sale más a la calle desde mayo 2019 por falta de acceso a bobinas de papel. Sobre esta problemática que viene afectando no sólo a este medio, sino también a muchos otros diarios del país amplía luego Daniel Badenes, editor de la revista platense La pulseada y uno de los referentes de ARECIA (Asociación de Revistas Culturales Independientes de Argentina). Finalmente, en relación a los medios audiovisuales, investigadoras del Área de Comunicación Comunitaria de la UNER nos adelantan sobre un relevamiento en el que vienen trabajando desde 2018, con la idea de disponer de información actualizada sobre la situación de las emisoras, no sólo como herramienta para incidir en las políticas públicas, sino para conocer de primera mano el estado en que se encuentran estos medios a partir del debilitamiento de las políticas hacia el sector en los últimos años. 

Revista Panza Verde: 32 años de humor litoraleño

Por Verónica Nadin

La virtud de Bitz es ignorar los molinos de viento, trabajar a contramano, remar contra la corriente, sin tiempo, sin plata, a puro corazón militante. A veces en soledad, a veces acompañado. Llueva o truene. Por eso sobrevive Panza Verde (PV), la revista de humor político más antigua de la región que hoy recorre el escenario internacional entre artistas de gran nivel. 

Rubén Bitz vive en Concordia. Es creador y editor de PV, publicación que se produce en forma independiente y se ubica como la revista de humor político litoraleño, con su “Mate recreativo” y viñetas editorializadas para pensar la realidad. Una revista que ha cruzado fronteras, pero que en nuestro país no encuentra apoyo ni reconocimiento. PV no salió a la calle desde mayo 2019 por falta de acceso a bobinas de papel. En el último año la revista concordiense incluye viñetas de numerosos artistas del mundo. Hasta la señora Lagarde cruzó el océano Atlántico, para ser tapa en la PV –la green canvas (en inglés)– con esa nariz de conquistadora, una nariz que se ajusta a la tapa de la revista, caricatura de Willy Petry de Oregon (Estados Unidos ) quien le replicó desde las redes sociales un agradecimiento a la revista entrerriana. Además, la Panza Verde Nº 338 (mayo 2019) incluye dibujos de portada de los maestros como Mihai Ignat (Buscarest, Rumania), Jitet Koestana (Semarang, Java Central, Indonesia), Sasha Dimitrievic (Senje, Serbia) y Willy Petry (Portland, Oregón, EEUU).

El editor de Panza Verde integra el comité de la Unión of World Cartoonists y la revista ha sido publicada en la Cartoon Magazine que se  distribuye en Oriente, Europa y países del Este. También en la Muestra de Humor en “Te veo animada”, y a la vez en un diario Guatemalteco y en el suplemento  “La Matraca” del diario de Guatemala. 

A la par de editar la revista Panza Verde, nuestro cumpa de Concordia tiene una editorial propia. Acaba de imprimir el libro número 70 sobre Ovnilogía con los últimos informes sobre las pruebas de la existencia de seres de otros planetas (Bitz es de otro mundo). Otra de sus últimas ediciones es el libro Nueva Federación a 40 años en homenaje a los antiguos pobladores que dejaron sus casas y otros tantos dejaron la vida. 

Rubén, un tipo que vive como piensa, piensa como dibuja, y sobrevive porque sueña. Nos cuenta que El Batracio Amarillo es una revista española de humor en la que colabora  desde hace unos años. Le ofrecieron participar de una muestra de humor por los 25 años de dicha revista con exposición de 100 cartoones de 10 humoristas del mundo. También PV formó parte de la convención de caricaturas, humor gráfico e historietistas en Colonia del Sacramento Uruguay en 2018.

La revista compañera de la Barriletes viene en formato tabloide, es una publicación de calle que se distribuye boca a boca y por suscripción. Pero esta vez no tuvo posibilidad de salir porque no tiene acceso a las bobinas de papel prensa. 

Soy periodista y editor –se presentó Bitz una tarde por Radio Barriletes. En enero de 2019, PV cumplió 32 años. La revista es todo humor y además tiene secciones y suplementos políticos, literarios, espacio para los gurises y hace más de un año cambió la tapa de la revista con dibujos internacionales en formato “mudo”, es decir viñetas sin globos para que lo entienda cualquier lector. Yo al principio miraba con la ñata contra el vidrio lo internacional, pero hoy Panza Verde comparte su tapa en más de 70 sitios de humor en el mundo, cada portada que sale de PV aparece allí. Soy el representante argentino dentro de la Unión de historietistas del mundo, luego estoy en el comité con humoristas extranjeros, seleccionamos material para publicar. La idea es publicar y que circule, asistir a exposiciones que organicen los representantes. Colaboramos y mostramos el trabajo que hacemos todos los miembros del grupo.

─¿Hay una correlación con esos artistas de otros países? ¿Una manera de ver la realidad ? 

Todo es humor gráfico y se comprende en cualquier lugar; viñetas que reflejan la realidad política que atraviesan los países. Antes el humor argentino tenía mayor prestigio. Han surgido nuevas revistas de humor a las que me han convocado. Barcelona es sátira política, por ejemplo. 

─¿Antes de PV ya habías trabajado en el humor?

Sí, desde mis 15 años de edad. Comencé escribiendo guiones en un programa de radio y mi primer trabajo lo publiqué en una revista de Victoria. Y de ahí no paré. Estuve en un conjunto musical, pero no era mi fuerte. Cuando me dediqué de lleno a esto, estuve trabajando en el diario Suceso, creamos la primera tira de humor de la provincia: “Pato Sirirí” en plena dictadura, nos advirtieron que tuviéramos cuidado con ridiculizar el pato que era emblema provincial, entonces nuestro pato era todo remendado.  

─¿El humor político te surge como una manera de resistencia?

Yo lo tomo como un punto de vista para reírse de lo alevoso de la realidad, a veces la realidad supera, es competencia desleal (risas)

─¡Algunos políticos trabajan para ustedes!

¡Todo el tiempo nos están dando letra! ¡no paran! (Risas)

Panza Verde es una revista que ha compartido caminos con Barriletes, en contenidos y en encuentros. Se distribuye en Concordia y también viaja por redes sociales. Llegó también a Indonesia, Italia y Rusia. 

─¿De dónde provienen los artistas con los que intercambiás trabajos?

Son artistas de gran escala, son muy generosos, trabajan en los principales medios, y acuden al humor mudo cuando se presentan en muestras en otros países. El humor mudo no es un género fácil, toda la idea se plantea en el dibujo.

─¿Además de la revista Panza Verde también tenés una editorial propia?

Sí. Voy por los 70 libros. Son autores diversos, por ejemplo Juan Menoni va por su sexto libro. He publicado varios libros de la serie Entre Risas. Yo tengo más de 20 libros de mi autoría. Muchos escritores han publicado su primer obra en mi editorial. Se hace de manera autogestiva, se va aumentando el tiraje de acuerdo a la posibilidad de cada autor. A medida que necesitan se aumenta la tirada. Es un trabajo permanente. 

─¿Y los berp?

Primero salió revista Blandengue, se extendió a la zona norte de Buenos Aires, una revista alternativa que siguió los pasos de Humor. Luego de unos años de editar Blandengue, donde gracias al equipo humano e intelectual que la integraba me permitió crecer personalmente y afianzarme como director-editor, comienzo a redondear la idea que venía arrastrando con el tiempo: una revista entrerriana de humor y algo más. Después Los Berp (provechitos de humor) salían las dos revistas juntas. En el año 1985 comencé a recorrer la provincia, y salió el primer número de la Humor entrerriana, pero teníamos problemas de distribución, armar paquetes y mandar a Paraná y a otras ciudades, no era nada fácil. Seguimos aguantando 32 años .

─La distribución siempre ha sido el talón de Aquiles de las publicaciones independientes.

Es una charla que nos debemos los editores, para ubicarlas en los kioscos. es un trabajo de hormiga. Además PV viene en formato tabloide utiliza papel bobina, son rotativas, y no se consiguen ahora, lo que hay es para los grandes diarios. En los talleres con los que trabajo no te dan mucho calce. Los diarios grandes compran de a 10 o 12 bobinas, pero nosotros no llegamos. 

─Buenos Aires es el mostrador, pero PV sin Buenos Aires fue derecho a New York 

Desde el interior empezamos a convocar, siempre pasó, y Panza Verde es interior del interior de la Argentina profunda. Hoy estamos reconocidos en muchos lugares. Mi deseo es seguir disfrutando de amigos y colegas, vivo como pienso, basta que tenga para mis pequeños gastos, que anden las máquinas para seguir trabajando.

De esta manera transcurrió la charla con Rubén, que nos contó sobre el trabajo que realiza hace ya 32 años para hacer circular, internacionalmente, una revista de humor gráfico pionera en nuestra provincia. Una revista que ya no circulará en papel no por elección de su editor, sino porque no es posible acceder a los medios para publicarla. Sobre esta situación, que no sólo afecta a los diarios, sino que se relaciona con un marco general en el que los monopolios mediáticos, a pasos de dinosaurio, están avanzando sobre nuestro derecho a la libre expresión y la comunicación, escribe a continuación Daniel Badenes. 

Los dueños del papel

Por Daniel Badenes

A tres años y medio del gobierno de Cambiemos, es muy difícil sintetizar las medidas que favorecieron a los grupos concentrados de medios y en particular a Clarín, convertido hoy en el emporio de las comunicaciones más poderoso de América Latina.

Una de las últimas “concesiones” al multimedio fue, a fines de 2018, la derogación de aspectos centrales de la ley 26.736 que en 2011 había establecido un marco regulatorio para la fabricación, comercialización y distribución de pasta celulosa y papel para diario. Tras definir la actividad como “de interés público”, esa norma fijó algunas reglas para la única planta del país que produce ese insumo esencial para los medios gráficos, construida con importantes aportes estatales. En Papel Prensa SA, Clarín (45% de las acciones), La Nación (22,5%) y el Estado nacional (28%) son socios, desde una cuestionada transferencia en 1976 que involucró secuestros y presiones de la dictadura. Ese es precisamente el origen del emporio conducido por Héctor Magnetto, su primer salto antes formar un multimedios gracias a otras “políticas a medida” dictadas durante el menemismo que le permitieron, por ejemplo, quedarse con la privatización de Canal 13 y arrasar con los cables locales. Clarín y La Nación tienen siempre disponibles cuotas de papel, las pagan más baratas y en forma diferida. El resto de los mortales tiene que callarse, aceptar reglas leoninas o recurrir a la importación, que no es un trámite fácil ni barato.

Esas ventajas de los socios de Papel Prensa fueron indiscutidas hasta 2010, cuando se impulsó una causa por la apropiación de las empresa y una ley que reguló la producción y venta de ese papel. En diciembre de 2016 el cuestionado juez Ercolini cerró la investigación judicial. Y en 2018 el Congreso, en un trámite express, derogó las reglas que molestaban al monopolio.

Mientras se gestaba ese trámite legislativo –entre el 9 de noviembre cuando ingresó el proyecto en Diputados y el 19 de diciembre cuando el Senado le dio su aprobación–, varios advertimos que la nueva “Ley Clarín” era una afrenta a los periódicos cooperativos, los diarios del interior y las revistas independientes que utilizan papel prensa, que quedan indefensos ante el monopolio de la única fábrica de este insumo en Argentina. Entre los artículos derogados de la ley de 2011 está el que establecía un precio único para el papel: piedra libre para que los diarios socios paguen un precio y sus competidores, otro. También se quitó la obligación de que la planta de Papel Prensa SA opere con su capacidad operativa a pleno y con la meta de satisfacer toda la demanda interna. Es decir: los no-socios tendrán papel nacional sólo si el Grupo Clarín quiere.

Unos meses más tarde ya pudimos ver algunas consecuencias. En mayo de este año, tuvo que interrumpir su salida y replantear su formato la histórica revista Panza Verde de Concordia, como ya pudieron leer antes en esta nota: por falta de bobinas de papel prensa. Una revista con más de 32 años, que sobrevivió hiperinflaciones y corralitos, sin poder imprimirse porque el papel es negocio de otros. No es necesario que haya una orden de clausura o la censura de un juez para que hablemos de un ataque a la libertad de expresión.

Donde sea que pongamos el foco –la luz verde para la hiperconcentración, el estrangulamiento por desgaste de los fondos de fomento a los medios comunitarios, el vaciamiento de la TDA y ARSAT, o medidas como la de Papel Prensa–, lo que está en juego es la comprensión de la comunicación como un derecho humano o un simple hecho comercial. Por eso, desde sus primeras medidas este gobierno fue cuestionado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por sus medidas regresivas. El desafío de los tiempos que vienen –que requerirá mucha militancia, paciencia y pedagogía incluso entre compañerxs– es recuperar la definición básica de la comunicación como un derecho. Y volver entonces, por ejemplo, sobre los consensos construidos entre organizaciones sociales, universidades, trabajadores de la comunicación y otros sectores que forjaron hace quince años la Coalición por una Comunicación Democrática. 

En su segundo documento de “21 puntos” que dicha Coalición aprobó en marzo de 2016, se planteaba que el papel –como insumo básico de las publicaciones– debía considerarse como una “facilidad esencial”, utilizando una expresión que tiene más de cien años en la doctrina antimonopolio norteamericana y pone la atención sobre los abusos en relación a infraestructuras y activos que son indispensables. Cuando de eso se trata, es necesario que el Estado regule y distribuya los recursos sin discriminación; en este caso, para garantizar la libertad de expresión. Para que nadie deje de expresar su voz porque su imprenta no recibe bobinas de papel.

Nos trasladamos ahora desde el panorama de los medios gráficos hacia el de los audiovisuales, para conocer un adelanto de la investigación que estuvieron realizando desde la Red Interuniversitaria de Comunicación Comunitaria, Alternativa y Popular (RICCAP) en la que se plantearon un relevamiento nacional de radios y televisoras comunitarias, populares, alternativas, cooperativas y de pueblos originarios. 

La Universidad al servicio del sector de medios comunitarios

Por el equipo del ACC (UNER)

En el mes de octubre de 2018 la Red Interuniversitaria de Comunicación Comunitaria, Alternativa y Popular (RICCAP), integrada por catorce espacios académicos pertenecientes a universidades nacionales, implementó un relevamiento nacional de radios y televisoras comunitarias, populares, alternativas, cooperativas y de pueblos originarios. La idea del relevamiento es disponer de información actualizada sobre la situación de las emisoras, no sólo como herramienta para incidir en las políticas públicas, sino para conocer de primera mano el estado en que se encuentran estos medios a partir del debilitamiento de las políticas hacia el sector en los últimos años. 

Para realizarlo, se conformó un equipo nacional que incluye alrededor de cuarenta investigadoras e investigadores, integrado por equipos locales. En nuestra región, el Área de Comunicación Comunitaria (ACC) de la Facultad de Ciencias de la Educación (Universidad Nacional de Entre Ríos) asumió la responsabilidad del relevamiento de la zona NEA, formada por las provincias de Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco, Formosa y centro y norte de Santa Fe.

En una primera etapa se diseñó colectivamente el proyecto, se elaboró el instrumento (una encuesta con un formulario de 71 preguntas) y se organizó su aplicación con la colaboración de varias redes de medios, como la Federación Argentina de Radios Comunitarias (FARCO), Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC), Coordinadora de Televisoras Alternativas (CONTA), Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA), Red Colmena, Red de Radios Rurales, Red Nacional de Productoras Audiovisuales Focos, Red de Productoras Audiovisuales Comunitarias (REDPAC), Unión de Comunicadores Audiovisuales y Afines de La Matanza (UCAYA), Red de Comunicación Comunitaria, Pública y Popular de Avellaneda (RECOPPA), Red del Valle de Punilla en Córdoba (RECORRE), Red COMECUCO de Cuyo, Trama Audiovisual, Asociación de Radiodifusoras Bonaerenses y del Interior de la República Argentina (ARBIA), Coordinadora de Comunicación Audiovisual Indígena de Argentina (CCAIA), el Programa Usina de Medios y el proyecto Radio por Radio, entre otras.  Integrantes de estas redes, además de personal de la Defensoría del Público, del INTA y de la Secretaría de Agricultura Familiar de la Nación, colaboraron en el armado de una primera gran base de datos de las radios y televisoras existentes, a las cuales se les aplicó la encuesta, en general y por razones de costo, telefónicamente. 

Sobre la RICCAP 

Se trata de una Red de cátedras y otros espacios académicos pertenecientes a universidades nacionales (inclusive participa la Universidad de la República, de Uruguay) nucleados desde 2015 para impulsar el desarrollo de la comunicación comunitaria, alternativa y popular. 

La Red se organizó a partir de una iniciativa del Área de Comunicación Comunitaria (ACC), en el encuentro nacional en el que se celebraron los 10 años de la creación del ACC en el ámbito de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER. Por eso, el ACC fue el primer equipo coordinador del espacio, durante dos años. Luego, asumieron la coordinación las Universidades Nacionales de Jujuy y Salta, y recientemente la responsabilidad recayó por dos años en el equipo de la Universidad de Buenos Aires. 

Hasta el momento, la conforman: las Universidades Nacionales de Salta, Salta sede Tartagal, Jujuy, Córdoba, Buenos Aires, La Plata, Avellaneda, Entre Ríos, Comahue, Río Negro y Madres de Plaza de Mayo. Básicamente, el grupo fundador está constituido por una red de personas que vienen militando el campo desde adentro de la Universidad, y año a año se fue nutriendo con la incorporación de otros integrantes. Hoy como referentes del espacio podemos mencionar a Liliana Lizondo (Salta), Ramón “Moncho” Burgos y Ana Müller (Jujuy), Claudia Villamayor, Martín Iglesias (La Plata/Quilmes), Cristina Cabral (Río Negro y Comahue), Valeria Meirovich, Magdalena Doyle, Liliana Córdoba (Córdoba), Larisa Kejval (UBA-Avellaneda), Ianina Lois, Juan Isella, Nelson Cardoso (UBA), Judith Gerbaldo (Córdoba), Tina Gardella y Eva Fontdevilla (Tucumán), y por supuesto las integrantes del ACC (las docentes Patricia Fasano, Gretel Ramírez, Lucrecia Pérez Campos, Irene Roquel, Marianela Morzán, Pilar Espósito, Gretel Schneider, Mara Muscia y Patricia Fontelles; más un grupo numeroso de estudiantes que integran los equipos extensionistas, entre ellos Dominique Richard y Ana Rodas, que llevan años participando y asumiendo responsabilidades en terreno).

El propósito de la RICCAP es acordar acciones conjuntas para: a) fortalecer esta perspectiva de la comunicación en la formación de las y los comunicadores sociales; b) contribuir a desarrollarla en las respectivas regiones; y c) incidir en las políticas públicas al respecto. Eso, dicho para sintetizar. Entonces en el marco de la Red se comparten materiales, se difunden trabajos e investigaciones y, en fin, se realiza todo lo que aporta al desarrollo del campo dentro del ámbito académico. Por otra parte, a través del trabajo en terreno se construyen o fortalecen vínculos con organizaciones sociales y sectores de la población en tanto sujetos actuales o potenciales de procesos de comunicación comunitaria y popular. 

En ese marco relativo a la asunción de responsabilidades políticas y sociales en representación de una institución estatal, como es la Universidad, es que encaramos este relevamiento para disponer de una herramienta concreta para incidir en las políticas públicas hacia el sector. La idea es poder realizar un mapa lo más completo posible de todas las experiencias de comunicación comunitaria, alternativa y popular que hay actualmente en el país, y delinear cómo está su situación económica, tecnológica y comunicacional. Si bien en una primera instancia el sondeo incluyó sólo experiencias mediáticas y produjo información mayormente cuantitativa la idea es, en una segunda etapa, abarcar otras experiencias de comunicación y profundizar la indagación con técnicas propias de la investigación cualitativa.

Los primeros resultados del relevamiento están saliendo por estos días a difusión y serán compartidos con las y los lectores de Barriletes en una próxima entrega.

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