Bajando banderas a cuadros con pasión de fierro

Por Stefania de la Fuente y Milena Frank

Quienes son apasionadxs del automovilismo y quienes no también, podrán reconocer que las personas que se identifican como mujeres, trans u otra identidad de género que no la sea masculina, no suelen estar al volante. O al menos, eso pareciera.

Después de charlar con lxs estudiantxs del Instituto de Periodismo Deportivo de Paraná, pensamos en la posibilidad de contar con la palabra de mujeres entrerrianas que practican deportes de motor. Para eso, nos comunicamos con Nadia Cutro, campeona de Rally Argentino 2017 y con Ornella Villanova, apasionada corredora de Karting.

Entrerrianas a todo motor 

  Como mujeres, soportamos que se nos descalifique o se hagan chistes cuando estamos al volante: “ese auto está a 10 metros del cordón, seguro es de una mina”, “aprendé a manejar, bestia”, “mirá lo que hace, seguro es mujer” y la lista sigue. Que las mujeres “somos malas manejando” lo sabemos por un precepto del sentido común, en donde sigue operando el micromachismo cotidiano. El sentido común, dice el sitio La batalla cultural es “la dirección que la mayoría toma sin pensarlo dos veces, y se enuncia desde un poder con la capacidad de dictar lo que ‘piensa’ esa mayoría. Y desde ese lugar de poder dicta nomás, digita la verdad que vamos a repetir los más sin mediar ninguna reflexión al respecto”. Este sentido común se respalda en la estructura patriarcal de la sociedad en la que vivimos, donde la mujer sigue estando asociada, en algunas esferas, con una lavandera más que con la-bandera a cuadros (el crédito de este juego de palabras es de Paco). Por eso, nos aventuramos a pensar que el practicar un deporte vinculado al automovilismo es poner quinta a fondo sobre todos estos prejuicios y sentidos enquistados.

Hay mujeres cuyas historias inspiran, que despiertan la pasión fierrera y contagian las ganas de correr. Sin ir muy lejos, para esta nota entrevistamos a Nadia Cutro y Ornella Villanova, quienes compiten en diferentes disciplinas y que nos contaron qué es para ellas correr y cómo lo viven hoy. 

Sabemos que no somos periodistas deportivas profesionales -aquí cabe preguntar a cuántas conocemos con espacio en los medios- y que muchas de las noticias publicadas caen en la espectacularización: suponen trascendente que ganemos en estos deportes. Pero, ¿sabían, por ejemplo, que María de los Ángeles Hanhcik fue campeona argentina de Karting en 1980, con 15 años? La idea de que el deporte fierrero es solo de varones es justamente eso, una idea; las mujeres competimos y laburamos como mecánicas o navegantes (aunque no sea fácil llegar a esos lugares). Solo que ahora, como dice Carolo Vazquez, selección argentina de FIFA sobre el gaming femenino: “capaz fue por esa lucha que muchos ven tan inútil y ruidosa que encontramos un espacio para meternos, hacer un poquito de fuerza y abrir el panorama, demostrando que jugamos y nos gustó siempre, solo que antes no nos estaban mirando”. 

Nos preguntamos entonces cómo nos están mirando: ¿seguimos reproduciendo los sentidos comunes y destacando sólo algunas victorias porque nos parece increíble que una mujer pueda lograrlo? ¿O vamos a tensionar esta lógica? ¿Cómo nos podemos correr de ese lugar común? Lo cierto es que, después de entrevistar a ambas pilotos, todavía consideramos necesario recalcar que no es fàcil para una mujer competir en estos deportes, porque como dirá Nadia más adelante, ahora solo es un poco “más normal”. Tendremos que seguir insistiendo sobre estas historias hasta que no haga falta subrayarlo más. 

El Rally argentino

   El rally tiene tres grandes características: se corre en espacios que normalmente están abiertos al tránsito; los equipos que compiten en esta disciplina están formados por unx piloto y unx copiloto que tienen funciones diferentes y, por último, en los tramos de rally se larga con el intervalo de un minuto entre autos. Los tramos cronometrados se pueden disputar sobre superficies de tierra, hielo, nieve o asfalto y las competencias pueden ser continentales, nacionales o regionales. 

   El Rally argentino se corrió por primera vez en 1980 en la provincia de Tucumán, organizado por el Automóvil Club Argentino. En 1984, Córdoba fue la base del evento y probó ser la ubicación más adecuada para este tipo de competencia. Después de 38 años, dejó de ser la única disputa sudamericana, para transformarse junto a México y Chile, en la trilogía latinoamericana del Campeonato Mundial de Rally.

Nadia Cutro, abriendo caminos

Nadia nació en Concordia en 1986, cuando hacía sólo seis años que el Rally se corría en Argentina.  Inició su carrera en el deporte como navegante de su padre y con 19 años corrió por primera vez como piloto en el Rally de Entre Ríos, junto a su hermana. En 2017, fue la primera mujer en ganar el Campeonato Nacional y este año es la única conductora inscripta como competidora del Rally Argentino. Comenzó la entrevista recordando el deseo que la motivó a correr:

—Todo empezó a través de mi papá. Con el apoyo de ambos (mamá y papá) empezamos con mi hermana a incursionar dentro del rally, hasta que nos subimos las dos juntas. 

Desde chica quería correr, ese era el deseo. Hoy capaz que soy más consciente de la diferencia que hay entre un hombre y una mujer, pero en ese momento no, el deseo era ganar, competir y correr como papá. Obviamente después el deseo es salir campeona y poder llegar al nacional; yo pensaba “yo quiero salir campeona del Rally Entrerriano” y después de hacerlo “ahora del Rally Argentino”, y así. 

En el imaginario, los deportes de velocidad dan cierta impresión de temerarios, ¿cómo le contarías qué significa para vos y qué sentís cuando estás corriendo?

—Cuando estoy corriendo estoy metida 100% en lo que voy viendo. Es todo tan rápido, porque eso es lo que tiene el rally de característico, improvisas todo el tiempo y tomas decisiones de manejo que no las pensás porque vas a mucha velocidad; eso hace que tengas que tener preparación y un poder de decisión mucho más rápido. Para mí, subir al auto no es comparable con ninguna otra sensación. Vas compitiendo contra el reloj en una pelea constante contra uno mismo, con las ganas de progresar y mejorar el tiempo.  

En la última carrera del campeonato 2017 que ganamos, pensé que me iba a explotar el pecho, el corazón, todo. Tenía una alegría que no podía más, ganas de llorar y sentí que me había sacado una mochila de encima. 

Cuando correr se vuelve una profesión cambia la cuestión del presupuesto para solventar los gastos. ¿Cómo se manejan con los auspicios?

Cuando te pasas para el Rally Argentino estás hablando de otros presupuestos, por las distancias, la cantidad de días. Cuando te armas tu auto y tu equipo, los sponsors tienen que ser importantes, tenés que recibir un apoyo mayor al que recibias en un provincial. Pero cuando vas aumentando el nivel lo vas tomando de otra manera porque hoy, para nosotros, es un trabajo.

Aparte, hay veces que no te va bien. A uno cuando empieza le cuesta llegar a buenos resultados y las empresas están ahí bancándote, por eso cuando te va bien es una retribución a todo ese esfuerzo que ellos hicieron por apoyarte.

Como medio comunitario, entendemos que el trabajo en equipo es esencial para tener ciertos logros, ¿cómo se conforma tu equipo?

—Siempre. Indiscutido. Bueno, en el auto voy con mi cuñado porque mi hermana ya se bajó y ella es ahora la que se encarga de los tiempos, de pasar en limpio como vamos en la tabla. Mi papá es “el dueño de todo” le digo yo, el que toma las decisiones. Mi mamá se encarga de la comida, de mis necesidades y me acompañan a todos lados junto con mi prima.

Después, están Rodri y Juan, que son dos mecánicos que trabajan en el taller. También está un amigo de toda la vida, que me plotea el auto, se encarga de hacer el diseño y sostener toda la imagen. 

¿Ves diferencias con respecto al espacio que ocupa la mujer en el deporte?

—Yo si, siento que es más “normal” ponele así, pero también creo que uno ya tiene un nombre, una trayectoria y por eso no llama tanto la atención. Sí es cierto que sigue habiendo una competencia, sigue siendo difícil para un hombre que una le gane o tenerme en la categoría, pero están más acostumbrados que cuando recién arranqué y no había muchas mujeres dentro del ambiente.

Generalmente, el lugar de la mujer ha sido de publicidad e incluso en cuanto al periodismo, son escasos los casos en los que hay mujeres.

—Sí, no hay muchas mujeres periodistas dentro del ambiente, tanto del rally como en la pista. Mi jefa de prensa es mujer, pero en la pista son la que entrevistan pero no las que desarrollan el periodismo detrás. Yo creo que a medida que van pasando los años hay muchas más mujeres en todas las categorías, porque les gusta, disfrutan y porque se están animando y se están abriendo puertas también.

—¿Crees que esos cambios tienen que ver con un logro histórico de las mujeres, mundialmente, o depende del camino individual y de “tener un nombre”? Y en relación con esto, ¿te ves como referente para lxs jóvenes pilotos?

—Y, un poco y un poco. Creo que algunos lo toman por la trayectoria y otros porque también está bien visto que la mujer esté integrada, un poco de políticamente correcto también.

Yo no me veo referente, pero cuando me mandan mensajes por privado hay cosas que son increíbles. Por ejemplo, me llamó un modisto importante diciéndome que le pidieron un buzo antiflama igual al mio, una chica que corre en karting y es fanática. Por ahí, quedas sorprendida, cuando la gente te dice “¿vos te das cuenta que estás marcando a alguien?” 

Pero yo sigo mi vida normal; sí es cierto que siento un antes y un después, porque cuando nosotros empezamos no había mucha referencia digamos. Ser la primera mujer que gana un campeonato nacional, en toda Sudamérica, el primer equipo que sale de Córdoba y gana un campeonato, además un equipo de Entre Ríos, marca tendencia en un montón de cosas.

Karting, corriendo en la tierra y el asfalto

El kart es la modalidad, por excelencia, de debut y formación: suele ser la disciplina con la que comienzan lxs aspirantes a pilotos de competición, a edades tan tempranas como los cinco años. Suele ser una disciplina mixta, aunque en Buenos Aires se realiza una Copa de Damas. En nuestra provincia hay diversos kartódromos en donde se corre el Campeonato entrerriano de Karting en sus diferentes categorías. 

Ornella Villanova, crecer entre los fierros

Ornella tiene 31 años y es de Chajarí. Estudió Tecnicatura Superior en Administración de Empresas en Santa Fe, pero su pasión se despierta cuando se sube a un karting y nos lo cuenta con mucha emoción:

Nací entre los fierros y me críe en el automovilismo. Mi familia es fierrera, mi papá es preparador de autos y era corredor de motos. Desde chiquita me llamaba la atención, me apasionaba. Nunca me había subido a un auto de carreras, ni a un karting y me moría por subir porque no me imaginaba que se sentía. Así es como inicia mi gusto por el automovilismo. 

Después, a los 13 años, insistía con que quería correr pero mi viejo, supongo que por miedo, nunca me dijo que si. Empecé con mi tío-padrino, que me daba todas las mañas. Arranqué con el karting, siempre como hobby, me sentaban, salía y hacía lo que podía. Era muy gracioso eso también. 

Unos años después, al volver de estudiar en Santa Fe, se me da la oportunidad de comprar un karting propio. No tenía ni idea de para qué lo iba a comprar, ni de dónde correr, pero yo lo quería así que luché y terminé comprando uno 150, que acá se corre zonal. Empecé a correr, mi hermano me ayudaba; tenía que hacer malabares para llegar a una carrera y al principio me angustiaba porque yo veía que tenía que entrenar, que me faltaba un empujón. Por suerte la pegué con una gente que conocí hace un año cuando dije “me voy a ir a probar al asfalto”, un nivel mucho más competitivo y totalmente distinto. No me preguntes cómo hice porque yo creo que hoy en día está tan difícil llegar económicamente a correr, sea karting o auto.

¿Te acordás de la sensación que tuviste ese día?

Era como una mezcla de sentimientos, porque estaba llegando a correr a nivel provincial y no es fácil, más para una mina. Por ahí hoy, por cuestiones de tiempo y demás, no cuento con el apoyo que me gustaría tener; es un ambiente en donde vos tenés que pagar para estar en un equipo, para que te armen un chasis, para tener un buen motor. Llegué al autódromo y dije “¿dónde estoy?”. 

Así empecé. Ahora conocí un equipo de Villa Elisa que me llevó a correr en Buenos Aires y tuve la experiencia de correr en karting directo, no paro de aprender todo el tiempo. 

La forma de competir es mixta. En Buenos Aires se hace una copa de damas, es la única copa de damas que yo conozco, porque sino a nivel mundial es un deporte mixto.

Y en Entre Ríos, hay muchas más chicas que hacen el deporte, pero ¿se conocen entre ustedes, tienen contacto?

Sí, tenemos un grupo de Whatsapp por ejemplo, a raíz de la copa damas que se llevó a cabo el año pasado. En Entre Ríos somos muchas las chicas que corremos y cada vez somos más. Tenemos contacto, nos hablamos, nos ayudamos. Hay compañerismo entre las mujeres, eso se puede rescatar digamos, y de parte de los hombres, bueno ahí no tanto.

Decías que es un hobby caro. ¿Considerás que es poco accesible, que termina quedando en algunos pocos o le ves alguna veta en donde se pueda ampliar su llegada?

No, hay muy poca veta para poder llegar. Siento que se está volviendo un deporte de bolsillo, si tenés billetera podés ir a correr. Te digo, es un deporte en donde no podés decir este finde me voy a ir a correr de hobby. Tenés que estar muy bien posicionado económicamente y tener muy buen respaldo para poder hacerlo.

¿Eso es lo que impide que lo tomes como profesión, o es más bien porque te sentís mejor corriendo como hobby?

No, no. Mi meta es poder pelear un campeonato completo, en la punta. Deportivamente lo vengo mejorando, pero económicamente se me hizo imposible poder comenzar el campeonato. Así que bueno, iremos a disfrutar las carreras que se puedan tomándolo como un crecimiento deportivo. Siempre digo, quizás estás peleando la punta o mejoras pero de repente, se te rompió una rueda o se te desoldó la butaca y se te terminó la carrera, decís “todo el esfuerzo que hice y no puedo terminar”, en unos pocos minutos se te pasa la carrera. Pero tenés que llevar la pasión; porque mucha gente no nos entiende y dice “que le ven a ver correr un autito tras otro, qué sienten, no tienen miedo, se van a matar”. Y no, es una felicidad increíble.

Teniendo en cuenta que empezaste a los 13 años ¿viste avances en el lugar de piloto mujer desde las primeras veces que corriste hasta hoy?

Sí, hay un cambio. Porque viene una mina y ya no es que no sabe nada, se le da más participación, más respeto. Yo en los ambientes en que me manejo, me siento respetada y cuidada, pero siempre hay personajes en el automovilismo -como en cualquier deporte- que por ser mujer te van a denigrar, van a pensar que no sabés o te van a despreciar. Pero yo no me puedo quejar, porque en el ambiente en el que me manejo, con mis compañeros de equipo, con mi familia, siempre me respetaron y nunca me dejaron de lado porque “no sé”, al contrario, se interesan en integrarme y en apoyarme para que pueda mejorar.

Pensando en cómo se comunica el automovilismo, leímos una nota por ejemplo, en la que una corredora tuvo un accidente en el kartódromo y el encargado de la pista respondió a su reclamo diciendo que “es mujer y no sabe correr” ¿Todavía te cruzas con planteos de este estilo?

Sí, lo mismo me pasó en el kartódromo de Ciudad Evita con el comisario deportivo, quien toma las decisiones de lo que pasa en la pista. Le pedí para ver las cámaras porque en la largada me chocan de atrás, yo monto a una chica, caigo y casi vuelco así que rompí el karting y básicamente me dio una respuesta así: “no, las cámaras yo ya las ví, aprendé a manejar”. Esas cosas te pinchan, es más, en base a esa experiencia no fui más a correr a Buenos Aires, porque yo no voy a matarme, ni a matar a nadie, era el tercer choque el mismo fin de semana. Yo voy correr, a disfrutar de lo que hago y a competir, pero con la cabeza, en ese sentido no me sentí cuidada, y que un tipo así esté a cargo de una categoría me pareció muy poco ético y decidí retirarme. Pero esa fue la única vez que me pasó.

¿Qué crees que debería pasar para que el trabajo de las mujeres sea valorado y puedan cambiar estas actitudes machistas en el automovilismo?

Y, es muy difícil, porque no vamos a cambiar la cabeza de esa gente. Pero yo creo que al estar entrando nosotras, al ser todos gurises más jóvenes, se nota un cambio, veo que vamos por buen camino. Hemos hablado con otras compañeras que corren sobre que hoy en día es más difícil económicamente porque yo voy a pedir publicidad para poder ir a correr y es como que no te tienen fe, no te dan bolilla. En cambio, va un varón y no pasa eso. 

Si tendrías que contarnos sobre la disciplina del karting, para invitarnos a ser parte ¿qué nos podrías decir?

Que va a ser la mejor inversión que pueden hacer en su vida. Es el mejor pasatiempo, es sano, incluso uno sale con muchas enseñanzas. Una mamá me decía “yo tengo miedo cada vez que sale a la pista”, pero se baja y, quede en el puesto que quede, tiene a quién abrazar, hay compañerismo. Pasas de competir, de querer llegar a ser el primero y de repente aprendes a perder todo. Es un ambiente muy familiar, muy compañero, me emociono porque lo llevo tan en la sangre. Tenes que entrenar, no es ir y correr a fondo, no, hay que cuidar muchas cosas. Y sí, es muy caro, cada día más, no es accesible para cualquiera, esa es la única lástima. Pero si lo pueden hacer, háganlo.

¿Cuán importante es el sostén del equipo y de tu familia cuando te subís a correr?

El equipo que uno arma es muy importante y en el cotidiano te ayuda un montón. Yo laburo en la semana 12 horas seguidas, tratando de cubrir todo, para que quede todo impecable y hacer todo lo posible para ir a correr. Y ahí se ve el valor que hay en la cuestión humana. Me subo al karting y estoy sola en el mundo, con veinte tipos al lado porque todos queremos llegar y bajar la bandera, pero si no tengo mi equipo, no llego a ningún lado. 

¿No hay piloto en femenino?

A pesar de que las mujeres nos incorporamos al mundo laboral hace décadas, hay profesiones que históricamente están asociadas a un género (en tanto construcción social), y eso se demuestra incluso en la manera de nombrarlas, porque durante siglos no pudimos desempeñar ciertas profesiones. Lo alarmante es que todavía se perpetúen estos prejuicios sociológicos y no encontremos palabras que nos identifiquen. No podemos decir “lavandera” en masculino porque sería “incorrecto” en nuestra lengua española, pero sí hay se registra al hombre en “modisto”, ¿qué justifica estas diferencias en las reglas de la escritura? ¿no tendrá que ver con que, en realidad, el lenguaje es una construcción y todavía faltan reconocimientos? Tampoco podemos decir “piloto” en femenino, y sin embargo acá están, leyeron las voces de dos apasionadas del automovilismo que nos inspiran a acelerar, a tomar el volante por nosotras mismas y bajar la bandera a cuadros con la meta en la paridad, aún sabiendo que tenemos mucho trabajo por delante.

Y para terminar…¿qué frase podrían decir que las representa?

Siempre pienso en una frase de Ayrton Senna (piloto automovilístico brasileño, tres veces campeón mundial de Fórmula 1) que dice “El segundo es el primer perdedor”, la tengo de cabecera. Para mí es que no importa si no llegaste primero, sino que disfrutaste el camino. Siempre digo que lo importante es disfrutar; disfrutar  de todo el esfuerzo que uno hace y ver la bandera a cuadros. Después, el resto ya está, con eso me conformo. (Ornella Villanova)

Una vez me dijeron que era una persona resiliente. Después, me dijeron que para llegar a un sueño se necesita trabajarlo. Yo no llegué porque tenía plata y me puse a correr, te lleva un montón de sacrificios, pero con pequeñas cosas uno trabaja para lograrlo. Y me considero una persona resiliente porque cuando me bajé porque no podía pagar más, me dije que iba a  lograr tener mi equipo, tener mi auto. Mi sueño que era salir campeona y pese a todo lo que había pasado, los fracasos que había tenido, lo logré. Hay que seguir intentando, porque hoy miro todo lo que tengo y digo bueno, surgió efecto. (Nadia Cutro)

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