El derecho a la Paz

junio 20, 2014 en Revista Archivo de Notas por Editor

(Nota publicada en la Ed. 153 de la Revista Barriletes, Junio 2014)

El derecho a la Paz

Justicia restauradora. Nuevo paradigma.

Ajusticiar por mano propia no es la mejor manera de resolver el conflicto, más bien los complica. La Justicia en manos del Estado, suele demorar y terminar en una condena justa o injusta, pero tampoco recompone los vínculos en la sociedad. El linchamiento, la crucifixión de ese otro que delinque, la estigmatización, son límites lamentables y dolorosos que evidencian la necesidad de modificar las salidas alternativas a la hora de afrontar conflictos devenidos de delitos y violencia humana. Una nueva corriente del derecho, está acudiendo a la mediación penal, como vía recomponedora de las relaciones sociales que exige un cambio cultural no solo de los jueces y funcionarios, sino de la comunidad, universidades y organizaciones de la sociedad civil.

logo del proyecto Buena Prensa

En Paraná se brindó una capacitación de mediadores penales y actores del Poder Judicial ante un nuevo protocolo dentro del Ministerio Público Fiscal, organismo que asume el interés público de la sociedad a la hora del delito. Esta propuesta nueva es la Mediación Penal, es decir el encuentro entre la víctima y el ofensor, facilitada por una persona que se llama mediador en un lugar seguro y neutral para iniciar un proceso estructurado que les da la oportunidad del diálogo.

Silvina Paz, abogada, mediadora penal, especialista en Mediación y Resolución de Conflictos, docente de la Universidad de La Plata, e integrante de la ONG Acción restaurativa, explicó a Barriletes de qué se trata esta nueva alternativa de solución de conflictos penales.

La mediación penal es una estrategia para la facilitación de conflictos graves ocurrido entre las personas, específicamente en todo lo que se denomina justicia restauradora, que es una forma de reconstruir el derecho a la paz.

¿Un mediador es un abogado o puede ser cualquier ciudadano?

En realidad el mediador tiene que saber de mediación penal, gestión de violencia, victimología, en otras disciplinas. Algunos son abogados, otros psicólogos, otros trabajadores sociales. Generalmente siempre que estamos dentro de los sistemas judiciales, los mediadores son abogados, lo que no quiere decir que no puedan existir co-mediadores de psicólogos, médicos, antropólogos sociales, la interdisciplina otorga una visión que enriquece la devolución que se le puede dar a la víctima y a los ofensores.

Ante un delito se suele reclamar el castigo y la condena. ¿Qué pasa en este campo de la mediación, cómo se ve esto del delito, hay otras alternativas?

La mediación penal está vinculada a un cambio cultural, es la justicia restauradora, es decir es la mínima aplicación del derecho penal solo en aquellos casos en que sea necesario. Es una visión diferente ante el delito, es una filosofía distinta. El delito se ve como una acción típica antijurídica y culpable, ésa es la definición del delito para los abogados, pero para nosotros es esencialmente un conflicto entre personas, y es ahí donde trabajamos. Existe una situación de la violación de la norma, pero también esencialmente se trata de algo que rompió las relaciones humanas, entonces trabajamos con la víctima para generarle la seguridad que necesita (post delito). Y también trabajamos con el ofensor, en una actitud de escucha, para despejar la situación de delito, qué lo movilizó a concretarlo, cómo vive las consecuencias, cuál es su situación y cómo puede reinsertarse en la comunidad de una manera efectiva y abandonar el camino delictivo.

¿En el ámbito judicial es posible crear un organismo para que exista mediación en estos delitos?

Se puede hacer desde diferentes ámbitos. Nosotros estamos trabajando en la Universidad de La Plata en la Secretaría de Extensión, desde la ONG que llevamos a cabo que es Acción Restaurativa, en un programa que se llama Unidad de Atención de Conflictos Juveniles, el cual no forma parte de ninguna institución judicial, allí trabajamos con jóvenes infractores de la ley penal. Es muy importante, porque es una impronta comunitaria desde un ámbito educativo. Allí se les da la oportunidad a los chicos de ingresar físicamente a la universidad, para poder hablar de sus problemas.

Señaló que en el Poder Judicial de Entre Ríos se está aplicando la mediación penal solo en algunas ciudades y próximamente en Paraná debido a la aplicación del nuevo sistema procedimiento procesal penal. Esta normativa incorpora la opción institucionalizada de métodos alternativos de solución de conflictos basado en principios constitucionales. Es decir se dejará atrás el procedimiento inquisitivo para pasar al procedimiento acusatorio.

Esto es fundamental – agrega la Dra. Paz – porque el principio acusatorio es respetuoso de las garantías individuales, del debido proceso, de la flexibilidad, de la economía, de la garantía en juicio, de la defensa en juicio, es respetuoso de los derechos humanos de todos los intervinientes. Esto nos abre la posibilidad de que estos procesos de mediación penal tengan cabida dentro de un programa judicializado, como es el caso desde hace dos años en Concordia y ahora se está proponiendo en Paraná.

¿Se ha comprobado que esta alternativa de mediación modifica las conductas humanas ante el delito?

Sin dudas. El proceso de mediación es un proceso de modificación de conductas y de actitudes. Lo que buscamos es una transformación de la conducta a partir de ver la impronta que tiene el otro. No es lo mismo -si soy ofensora- no saber lo que le pasó al otro, que saberlo. Se dice que el ofensor a través de un sistema común, un sistema retributivo, perdió la única posibilidad importante: es el ver al otro y el daño que le hizo, en el viejo sistema eso se pierde. El ofensor no lo puede ver. El proceso de mediación penal da esta posibilidad de ponerse en el lugar del otro y ver lo que le pasó. Yo recién estaba contando un caso, donde unas personas eran víctimas de molestias constantes, de unos chicos que ponían bombas molotov en la casa, etc. Cuando llegamos a la instancia de mediación las víctimas pudieron decirle a los ofensores -que eran cinco o seis chicos jóvenes- lo que les había pasado, cómo había afectado el delito en su vida, cómo le había generado inseguridad, y cómo ella necesitaba que le expliquen por qué lo habían hecho en su casa, por qué a ella y si lo iban a volver a hacer. Esto fue muy importante, porque en el proceso de mediación y en estas instancias, te das cuenta del “click” que genera un cambio a partir de ver el dolor en el otro. Y te das cuenta que los ofensores pueden ver las consecuencias de sus actos, que parecería ser un juego y fue en realidad un grave daño.

La justicia restaurativa se refiere al reconocimiento del daño por parte de quien lo produjo y la posibilidad de repararlo. La reparación no tiene que ser económica, la reparación más importante es la simbólica que tiene que ver con el reconocimiento del daño, el pedido de disculpas y comprometerse a que no va a volver a suceder.

Así creemos que es una manera clara, concreta, no invasiva, respetuosa de los derechos humanos, que empodera a las partes, les da la posibilidad de decir lo que les pasa, no un Estado que se hace cargo de un conflicto de otro y no lo gestiona bien, como en un proceso penal común.

Buena Prensa

Silvina Paz y Silvana Paz coordinan la ONG Acción Restaurativa, de donde surgió el proyecto Unidad de Atención de Conflictos Juveniles desde la Facultad de Derecho y la Secretaría de Extensión Comunitaria de la Universidad de La Plata.

Es un lugar de trabajo dentro de la universidad donde contamos con un grupo de voluntarios formado por abogados, psicólogos, docentes, estudiantes, trabajadores sociales, que quieren trabajar con jóvenes circunscriptos en la ley penal. Esos jóvenes en conflicto pueden venir en forma directa, o pueden ser derivados por una ONG, por los comedores escolares, o bien por los Fiscales. Los Fiscales entienden que en los casos en que los jóvenes no tienen edad de punibilidad, ésta propuesta es un buen sistema para que los jóvenes puedan despejar qué pasó con el delito y lo puedan trabajar de manera que entiendan que en la sociedad hay una norma que es válida y que la tienen que respetar para poder tener una convivencia pacífica y no profundizar el camino hacia el delito. Trabajamos por un lado en esa Unidad, a través de un proceso de habilitación, no necesariamente la mediación penal, pero sí con todos principios de justicia restaurativa.

Otro de los proyectos que llevan a cabo se llama Buena Prensa desde la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad de La Plata.

Nuestro objetivo es trabajar en la estigmatización de los jóvenes involucrados en situaciones de conflicto, ya sean conflictos graves o delitos. El joven en esa circunstancia es vulnerable social, económica y emocionalmente, entonces es pasible de ser sospechoso, es un “cliente” del sistema judicial. De hecho, el logo de Buena Prensa es una gorra, con visera de todos colores. En realidad trabajamos sobre esto, que los chicos que hayan pasado por situaciones de conflicto, tengan la posibilidad de una reintegración social y una oportunidad en la vida, y esto es lo que hacemos en la Unidad: empoderarlos, profundizar las posibilidades de los chicos, darles recursos, y gestionar en una época muy difícil de su vida, que es la adolescencia, donde estamos cambiándonos el cascarón, buscando identificarse, y por ahí en ese proceso de búsqueda se identifican con grupos que no le son valiosos, por eso tenemos el embarazo adolescente, situaciones de adicción, situaciones que hasta hacer “nada” era una gracia –como sacarle el auto a alguien o un hurto, un robo, una lesión, una amenaza – Por eso, pensamos que si trabajamos en esto, trabajamos en la prevención, podemos lograr que aunque sea uno de los chicos lo pueda entender y esto haga que cambie su vida para siempre, nos sentimos felices.

Esa nueva prensa de la que hablás ¿De qué manera se ejerce?

Este proyecto lo trabajamos a través de la producción de materiales audiovisuales, entonces vamos a los lugares donde están los chicos, escuelas, ONGs, o chicos que vienen por casos penales, empezamos a trabajarlo con ellos, vemos cómo podemos re insertarlos en la comunidad de una manera que no queden estigmatizados.

Que los vean desde otro lugar…

Sí, primero en su contexto inmediato, su familia, y luego en la comunidad, que tengan proyección, que puedan incluirse. Tratamos de generar redes para que puedan iniciar un proyecto de vida y de trabajo, y no un trabajo circunstancial. La situación de adolescencia es una situación donde los chicos están muy propensos a las depresiones profundas, más con los chicos que trabajamos que en general son chicos en situaciones de alta vulnerabilidad en general. También las adicciones son situaciones que analizamos en conjunto con los chicos, la idea no es bajarle valores, porque cada uno produce sus propios valores, la idea es darles las herramientas para que ellos puedan analizar y elegir lo mejor para sus circunstancias.

Los espacios comunitarios donde los guises hacen arte, disfrutan espacios de lectura, circo, música, juego… ¿Te parece que esa puede ser una alternativa de éstas que hablás?

Por supuesto. La creatividad, el juego, la alegría, la ocupación, es fundamental en esta parte de la vida. El formar “parte de”, la pertenencia, la seguridad, el reconocimiento, la valoración, son necesidades básicas humanas. Esto es fundante en sus vidas, si esto no existe genera identificaciones negativas que van a profundizar el camino delictivo. El hecho de poder lograr que ellos generen creatividad implica abrir su hemisferio frontal y poder tomar decisiones sobre si pinta una cosa u otra, si juega a esto o no. El juego es muy importante, hemos trabajado con esto en Jardines de Infantes en situaciones de abuso infantil, donde como proceso restaurativo entrenamos a los chicos a jugar en situaciones en las que los chicos tienen que poner límites. Es decir, ¿qué hacemos? Les enseñamos a decir que no. Cuando hay algo que me asusta o no me gusta, tengo que poder decir que no. Y lo planteamos como un juego. ¿Por qué? Porque son conductas aprendidas, como es la violencia. Poder decir que no cuando alguien se está pasando conmigo, en una vida de familia donde yo espero que nadie abuse de mí, y menos la persona que me tiene que cuidar, es muy importante para los chicos. Entonces, generar espacios de juego, que no son espacios lúcidos solamente sino de aprendizaje.

Para más información:

http://accionrestaurativa.com.ar/

correo electrónico de Silvina Paz: silvinapaz04@gmail.com